DISMORFIA CORPORAL


Poca gente conoce lo que es una dismorfia corporal, y sin embargo, hoy en día es un trastorno muy común sobre todo entre gente joven.


Debido al culto al cuerpo que prevalece en esta sociedad, la preocupación por llegar a tener un aspecto físico perfecto se ha convertido en un problema que preocupa a un gran número  de personas.


La dismorfia corporal es pues, una preocupación excesiva por algún defecto imaginado o muy leve del aspecto físico, como puede ser: nariz, altura, piel, pelo, piernas, rodilla, pecho, genitales, asimetría facial, etc. Por supuesto, estos “defectos” no son vistos por el resto de las personas, pero para ellos son absolutamente evidentes. Es decir, si se miran al espejo, la imagen que ven está distorsionada y agranda o empeora justo lo que temen ver. Hay que tener en cuenta que ellos ven ese problema como lo describen y que saben que los demás no lo ven, pero aún así para ellos sigue existiendo.


Pero para que podamos hablar de dismorfia esa preocupación debe estar provocando un malestar muy importante (ansiedad, depresión...), o problemas laborales, sociales o de otras áreas. Por ejemplo, la persona puede evitar salir a la calle, ir a sitios concurridos o iluminados, hacerse fotos, etc.

 

La mayor parte de personas que tienen este problema tienden a obsesionarse con mirarse al espejo para comprobar si esa parte de su anatomía que tanto les disgusta sigue igual, aunque algunos de ellos, a base de pasarlo mal después de hacerlo, llegan a generar una fuerte aversión a mirarse en el espejo.


En muchas ocasiones buscan la solución en los quirófanos, pero como el problema no es real sino que lo perciben mal, no desaparece con una operación y, a pesar de ello, el problema se mantiene.


La dismorfia corporal comparte algunos síntomas con la anorexia o la bulimia, sin embargo, no se dan las conductas propias de estas con la alimentación. Sin embargo, últimamente cada vez hay más gente (sobre todo hombres) que en principio pudieron padecer una dismorfia corporal que les hace verse excesivamente delgados y sin músculo, así comienzan a ir al gimnasio e intentan mejorarlo, sin embargo, como puede imaginarse, este problema no mejora con la adquisición de musculatura y cada vez trabajan más el cuerpo llevándolo hasta límites insospechados. Cuando esto ocurre hablaríamos de Vigorexia. 


El tratamiento de la dismorfia corporal pasa por eliminar la idea de perfeccionismo que la persona tiene, eliminando a su vez la clave del problema, el miedo al rechazo. Además, este tipo de problemas se da en personas con la autoestima baja, que necesitan valorarse a través de su imagen corporal, por lo que la autoestima es un paso de vital importancia en el tratamiento de este trastorno.

 

Sin embargo, lo más adecuado (y más efectivo) sería una buena prevención del problema intentando que desde la infancia los niños aprendieran a valorarse a sí mismos por lo que son, por sus valores, capacidades y actitudes y no por lo que aparentan ser. A tener también independencia emocional que les permita no seguir los cánones establecidos sino aceptarse a sí mismos independiente-mente de los demás. Esta prevención es importante que se haga dentro del ámbito familiar (ya que muchas veces este tipo de problema se da también en los padres) y, si es posible, también en el escolar.


CenPsiSa
Mª Isabel García Medina

Psicóloga Col.M-11045